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  • Año 2019. Tras dos años probando el teletrabajo, una gran compañía decide aparcar el proyecto. Prototipos, formación, testeo de herramientas, etc. Pero la cultura (sí, esa que se come a la estrategia para desayunar) dice que no se hace. El proyecto se queda en standby. Año 2020. Mes de marzo. El coronavirus manda a casa a todos los trabajadores. La misma compañía implanta el teletrabajo de forma efectiva en dos semanas. Fin de la historia.   ¿Qué ha sucedido con la resistencia al cambio? Sencillamente una cosa: la realidad es una dictadura demoledora   Y ciertamente eso nos hace plantear qué es la resistencia al cambio, por qué se produce, y cómo se planteará y gestionará en el futuro.   Método tradicional de introducir cambios So

  • Si preguntas a un auditorio “¿la gente tiene miedo al cambio?”, la gran mayoría te contestaría muy alto que “SI”. Sin embargo, estoy seguro que todos ellos han tomado decisiones importantes que suponían un importante cambio: emparejarse, un mejor trabajo, un aumento de sueldo, etc. Por lo tanto, no tenemos miedo al cambio, sino a las pérdidas que podemos percibir. Lo que también habría que plantearse es ¿qué pérdidas tendremos si no cambiamos? Y los tiempos actuales, bien son una muestra. Pero por entrar en materia ¿cuándo nos resistimos al cambio? Me atrevería a resumirlo en cuatro razones: 1.- Cuando las pérdidas (poder, dinero, confort, seguridad, etc.) son superiores a las ganancias (un mejor trabajo, más dinero, más ilusión, un futuro, etc.). Y aquí entra la

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