OBSESIÓN POR LA BELLEZA

videoanorexImpactante video sobre cómo en nuestro cerebro nos meten desde pequeños y luego nosotros permitimos (y quiero resaltar esto de "permitimos") estándares de belleza o de éxito.

Siempre he creído que en alguna gran ciudad europea o americana, hay unos tipos divirtiéndose pensando en qué es lo próximo que van a hacer que la gente imite. "¿Por qué no hacer que se pongan los pelos con la punta rosada?" o "¿y si les hacemos comprar todos los juguetes relacionados con dinosaurios?" Y entonces se pone en marcha una maquinaria salvaje para que todos hagan lo que ellos han pensado. Buscan iconos como Beckham, Ronaldo, Britney Spears o cualquier otro, y jóvenes y mayores van como ovejas a comprar lo último que las marcas dictan.

Quien sea padre o madre, tiene la responsabilidad de crear en sus hijos una mente que sepa discernir para no caer en esa trampa de la esclavitud de estar a la última o de consumir productos "chic" que son realmente innecesarios.

¿O queremos acabar como las chicas del vídeo?


RITOS PARA ESTAR DESPIERTOS

ritos para despertarRecientemente falleció un familiar de un amigo mío. Éste llevaba un tiempo deprimido, apesadumbrado y desanimado ante la realidad personal que vivía. Pero la muerte de ese ser querido le hizo “despertar” a otra realidad.

Según me cuenta, ha sido consciente de qué cosas son importantes en la vida y cuáles no. Del tiempo que ha estado sin decir un te quiero o un te echo de menos a quien se fue. De plantearse qué tipo de vida está llevando y qué ambiciones tiene que le han hecho no ver el valor de muchas cosas. De la ceguera ante ciertas preocupaciones de gente cercana que por tiempo o prioridades no ha sabido escuchar. En fin, que dicho fallecimiento ha supuesto un shock, tanto por lo que la muerte en sí significa, como por haber hecho de espejo sobre el tipo de vida o valores que llevaba como estandarte.

Pero yo me pregunto: ¿hasta cuándo le va a durar ese “despertar”? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Tres meses? Poco más, creo yo. Seguramente volverá a “dormirse” en ese día a día que nos va cerrando los ojos ante todas aquellas cosas que nos hacen ser felices, mientras nos va poniendo las gafas de la insatisfacción, con las que miraremos a nuestro alrededor y sentiremos que nos falta más dinero, más prestigio, más belleza, más poder, etc.

¿Qué hacer para estar “despierto”? Considero que cada persona debe establecer una serie de ritos que actualicen la escala de valores, y que no nos hagan olvidar lo que realmente, realmente, es importante.

Ese rito puede ser ayudar en un comedor como obra social, practicar yoga, meditación, rezar, adentrarnos en lecturas que alimenten el alma o, simplemente, pararse a valorar y disfrutar lo que la Vida nos ofrece en cada momento.

Por poner un ejemplo, piensen en algo muy valioso de lo que disfruten todos los días. Imaginen por unos minutos que lo pierden para siempre, ¿qué efecto tiene? ¿Acaso no tiene más valor ahora?

¿A qué esperamos, pues, para mirar al presente a la cara y disfrutar de lo que nos ofrece la Vida, en lugar de mirar al horizonte de la escasez y las necesidades que permitimos nos imponga la sociedad?

Busquemos entonces nuestros ritos, a menos que decidamos seguir dormidos… en una pesadilla de carencias.


EL CEREBRO DE LOS PADRES

cerebro padreHay cosas que parecen que bajan del cielo, como que las aprendemos por iluminación divina, sin que hayamos sido instruidos para ello. Una de ellas es el hecho de ser padre/madre.

Es fácil tener hijos, pero saber educarlos, poner los cimientos de unos buenos valores y actitudes o no castrar su potencial ni crearle traumas ni falta de autoestima, hace pensar que no es una tarea fácil. Sin embargo, cuando se traen al mundo, nadie se forma para ello, ni antes ni durante ese proceso de educación.

Pensando en ello, se me ha ocurrido que el cerebro de estos “entrenadores” llamados padres, debería estar dividido en cuatro compartimentos.

Un primer 30% debería ser dedicado a la “seducción”. Ello supone pensar en cómo plantear las obligaciones o las tareas de tal manera que no lo perciban como una imposición y generen la respuesta automática de queja y lamento. También significa saber retarles descubriendo ese interruptor (ya sea competitivo o afectivo) para que hagan lo que deben de hacer.

Hay otro 30% del cerebro que debería entrenarse para la “negociación”. Casi desde la incubadora están negociando. Y lo más increíble es que inicialmente no forma parte de un proceso consciente, sino que es inconsciente llegando incluso a somatizarlo y caer enfermos con tal de conseguir sus objetivos. Ante semejante inteligencia negociadora, debemos buscar aquellos objetos de valor (juegos, PSP, PlayStation, etc.) o ritos (premios, viajes, etc.) que nos permita poder negociar con ellos. De otra manera estamos perdidos.

Un tercer 30% debería estar especializado en “hacer respetar nuestra autoridad”. Y es esto lo que generalmente menos se desarrolla debido a un cierto complejo cultural y social. Por evitar un lloriqueo o una pelea, por no querer “traumatizarles” (¡oh Dios mío! ¡qué gran engaño!) o por ganárselo cuando hay un divorcio entre medias, no se sabe decir un “no” firme, y es cuando entonces se convierten en pequeños dictadores. Y cuando crezcan, no duden que seguirán con semejante actitud. Es por ello que la autoridad, el aplicar el principio “acción – consecuencia”, debe ser un criterio en su educación.

¿Y qué sucede con el 10% restante? Éste es el que deberíamos dedicar a discernir cuándo utilizar los otros tres. No nacemos aprendidos. Nadie nos ha formado ni entrenado para educar. Pero ello no quita para que seamos lo suficientemente humildes para ponernos a aprender y evitar que los hijos se conviertan en dictadores o generen actitudes que a la larga vayan en contra de ellos mismos.

Y tras releer el artículo me pregunto, ¿acaso no vale esto también con todas nuestras relaciones familiares, profesionales y afectivas?


OBSERVAR O ACTUAR

observas o actuas¿Cuánto tiempo pasamos quejándonos? ¿Cuántas discusiones son acerca de lo mal que está el mundo en general, y más nuestro propio micro mundo?

Desde hace un tiempo me he negado a escuchar conversaciones terapéuticas, ésas que son un río de lamentos sobre política, educación, valores, etc. En cuanto mi sentido auditivo escucha más de dos quejas seguidas, automáticamente intervengo y propongo: “Oye ¿por qué no hablamos de propuestas de cómo mejorar todo ello?”. Y es divertido ver la cara de la gente como diciendo: “¡Pero si no se puede hacer nada!”.

Tal vez la pregunta esté mal hecha. Debería ser más concreta, como por ejemplo: “Y en tu pequeño mundo ¿qué podrías hacer para cambiar algo?”. Posiblemente el gran argumento es que no hay tiempo, que el día a día nos absorbe, y que además ¿para qué?, si al final será un derroche de energía y no podremos cambiar nada.

¿Es un buen ejemplo para generaciones futuras este tipo de actitud? ¿Por qué preferimos observar que actuar? Sin duda estamos en una sociedad acomodada, sin enemigos políticos o extranjeros que estimulen a la acción. Es como una droga que nos tiene adormecidos, viendo escándalos, abusos, inoperancia, etc. Pero ahí me quedo, tranquilito, quejándome y quejándome.

Sin embargo, hay gente que en su tiempo libre lo dedica a alguna ONG, o que a pesar de tener tres hijos está con un proyecto de montar una “Escuela de Padres”, o un alto directivo que con su familia de vez en cuando visita alguna Obra Social para que sus hijos no pierdan la perspectiva de dónde están, de lo afortunados que son y de la ética de ayudar a los demás.

Además, quien decide actuar se siente vivo, aprende, conoce personas interesantes, tanto idealistas como pragmáticas. Actuar supone levantarse con un reto, con un ideal, con ganas de hacer, de cambiar y de avanzar.

Creo que una sociedad que no tiene pasión, que es mera observadora de su inoperancia, es una sociedad muerta. En cambio aquella sociedad que es ambiciosa, rebelde, vibrante y sobre todo solidaria, es generadora de oportunidades.

Y ¿saben cuál es el secreto? Disfrutar en la acción y no con los resultados. Es jugar un partido no para ganarlo (que también) sino para disfrutar del juego o sencillamente para ser coherente con nuestros valores. Eso sí, poniéndose y alcanzando pequeñas metas, iremos retroalimentando la ilusión.

¿Por qué no empezamos a actuar?


LA HIPOCRESÍA DE LA VOLUNTAD

Voluntad¿Cuántas cosas no llegamos a empezar nunca? ¿Cuántas dejamos a medias? ¿Y cuántas volvemos a empezar para dejarlas, de nuevo, al poco tiempo? Seguramente, todos podríamos hacer una larga lista de ello, desde practicar algún deporte o hacer dieta, hasta un proyecto o tarea pendiente.

Normalmente, todo proceso suele empezar con una Motivación Intelectual, es decir, con un “me conviene hacer esto”. Tras darnos cuenta de que no podemos seguir como estamos, tomamos conciencia de que necesitamos cambiar. Nuestra mente nos lo dice, y hasta desarrollamos los argumentos más completos y sofisticados para defender la necesidad del cambio. Pero ahí nos quedamos. Sabemos lo que tenemos que hacer, pero no lo hacemos. Y mientras tanto, nos decimos: “¡Venga, a ver si me pongo mañana!” Al menos tenemos la intención, que ya es un paso.

De repente un día, sin saber por qué (seguramente debido al hartazgo de la incoherencia) despierta la Voluntad y nos ponemos en marcha. Esto ya es un avance (por no decir un milagro). Nos apuntamos a un gimnasio, nos matriculamos en algún curso, comenzamos una dieta y hasta puede ser que dejemos de ver la televisión para leer algo.

Pero… ¿hasta cuándo? ¿Cuánto dura la Voluntad? ¿Acaso no es una hipocresía? Porque en el fondo, cuando activamos la Voluntad, hay una lucha entre “lo que necesito hacer” y “lo que no me apetece hacer”. Cierto es que una vez que empezamos, la actividad puede llegar a seducirnos, pero en la gran mayoría de las ocasiones solemos desistir en cuanto encontramos un excusa (una fiesta, una gran comida, una reunión de amigos, etc.), un obstáculo. Y entonces, ya está, desistimos.

¿Qué hacer? ¿Cómo mantener la constancia en el cambio hasta convertirlo en un hábito? Creo que tanto la Motivación Intelectual (“necesito hacerlo”) como la Voluntad (“tengo que hacerlo”) carecen de la fuerza de la Motivación Emocional (“quiero hacerlo”). Para ello, hay que buscar algún elemento que dé satisfacción a nuestro ego, que más que compensar el esfuerzo, lo haga casi desaparecer. En ocasiones será tomar conciencia de lo que se pierde si uno continúa así y de lo que podría ganar si cambiara. En otras, puede ser competir con alguien o por un gran premio. Cada uno tiene que pararse y buscar ese “interruptor emocional” que convierta el “tengo” en el “quiero”.

¿O acaso no iríamos al gimnasio si tuviéramos como monitores a George Clooney y Giselle Bundchen?


TRES FRASES PARA LA CRISIS

Crisis - el mundo estrujado copiaHay tres frases que siempre he pensado que tenían mucha sabiduría escondida, y más en los tiempos actuales.

“Estamos perdidos capitán”, “No te preocupes. Sólo así encontraremos nuevos caminos”. Dicho diálogo pertenece a uno de los capítulos de la saga “Los Piratas del Caribe” y viene a ilustrar la parálisis mental de quien ha visto cómo su entorno ha cambiado y considera que ello supone estar perdido. Pero desde otro punto de vista, también refleja el positivismo, la curiosidad y la fuerza de quien lo ve como un reto, como una nueva aventura. ¿Cuánta gente ante los cambios se desconcierta, se asusta y se paraliza? Y es en esos momentos donde surgen los verdaderos líderes, aquellos que guían y contaminan de positivismo la búsqueda de un nuevo reto, de una nueva forma de hacer las cosas.

La segunda frase la escuché hace tiempo, pero parece que ha sido hecha para los momentos que vivimos: “los problemas se generan en el éxito, y se descubren en el fracaso”. Cuando los triunfos se suceden, parece que nos ponemos una venda en los ojos que nos impide ver cómo se están haciendo las cosas y en qué fundamentos se está basando nuestro éxito. Ya puede ser el éxtasis económico en el que hemos estado viviendo, o simplemente nuestro propio triunfo personal. Cuando no hay autocrítica, humildad y análisis sobre los pilares en los que basamos nuestro éxito puntual, es posible que estemos ciegos ante la debilidad, incongruencia o injusticia de dichos cimientos.

Y la tercera frase parece una contradicción: “si todo va bien, algo hemos hecho mal”. Parece que la perfección no existe en nuestro dimensión (o tal vez solo la “perfecta imperfección”). Los más viejos, o mejor dicho, los más sabios (puesto que ser más viejo no significa ser más sabio), parecen que tienen “la mosca detrás de la oreja” cuando ven algo que deslumbra, que arrasa y que desea ser imitado. El éxito ciega, y genera más hambre de éxito. Y por ello impide que miremos hacia otro lado, hacia otra realidad que nos está avisando de que hay desequilibrios que tarde o temprano pasarán factura.

Considero que la vida es una montaña rusa de subidas y bajadas. La mayoría de las personas cuando están arriba son cegadas por la soberbia y la creencia de que todo va a ser siempre así. Y cuando están abajo, el pesimismo y el desánimo les puede hacer más duro el remontar.

Tal vez la lección común de estas tres frases sea que si tenemos humildad y estamos dispuestos a aprender de todo y de todos, las bajadas serán menos profundas y las subidas serán más equilibradas y duraderas.


¡NO TENGO TIEMPO!

tiempo¿Han oído ustedes a alguna persona que estando en los albores de la muerte haya dicho “debería haber pasado más tiempo en la oficina”? Lo dudo mucho. Tal vez si le preguntaran qué le ha impedido disfrutar más la vida, la respuesta más común sería el “el día a día”.

Esta frase, la del “… es que el día a día me come el tiempo” se ha convertido en la gran sintetizadora de nuestro estilo de vida ¿Cuántas cosas no podemos hacer por el “día a día”? Seguramente entre ellas estará el relajarnos, pasar tiempo con los seres queridos, sentarnos con nuestro equipo a reconocerles el trabajo o a entender el porqué de una mala reacción, mandar un recuerdo a un buen amigo o amiga que tengo olvidado u olvidada. En fin, muchas cosas.

Pero aquí viene la pregunta que nos delata. ¿Qué pasaría si en vez de veinticuatro horas, tuviéramos veinticinco? ¿Aprovecharíamos esa hora de más para nuestro disfrute o equilibrio personal? o más bien ¿acabaría siendo absorbida por el “corre corre” de nuestros días?

Hay personas a las que un ataque al corazón, o la somatización del estrés en sus múltiples formas, les hace pararse y replantearse si es ésa una buena forma de vivir. Es cierto que todos tenemos picos de estrés o de estar ocupados. El peligro es que el “pico” se convierta en una “meseta”.

¿Qué hacer? En primer lugar analizar si ese estilo de vida es coyuntural o más bien es parte de una rutina que hemos asumido. A continuación replantearse si somos gestores de nuestro tiempo o más bien somos esclavos de él. Es decir, si somos marionetas de los imprevistos, de las llamadas, de los correos y de todo lo que nos rodea. Y tras este tomar conciencia, empezar a aprender a priorizar (en primer lugar la propia vida personal), a distinguir lo urgente de lo importante, a planificar, a saber gestionar los imprevistos (no todos tienen que ser para “ya”) y a esos enemigos llamados “ladrones de tiempo”, que en el fondo yo mismo soy el culpable de que existan.

Por lo tanto, paremos y reflexionemos qué estilo de vida quiero llevar, cuál es la velocidad crucero que deseo para mi vida y sobre todo, pensemos en todo lo que el “día a día” nos está robando. Perdón, permitiendo que nos lo roben.


¿POR QUÉ NO SER ADICTOS?

Jeringuilla_1Hace unos días tuve ocasión de visitar la Obra Social de Acogida y Desarrollo. Aquella visita fue un bofetón a la creencias de mis carencias. El ver otra realidad (porque ¡aquello es real!) en donde había personas con unas carencias importantes (de hogar, de comida, de un lugar para dormir y sobre todo de gente que les quisiera) me hizo replantearme varias cuestiones.

En primer lugar, vivimos en una burbuja totalmente desconectada de otras burbujas. El problema surge cuando esta desconexión no nos hace consciente (o no queremos verlo) de lo que sucede a nuestro alrededor, de las necesidades que hay fuera de nuestro entorno. Tal vez esto no tenga importancia pues “si yo estoy bien, ¿para qué mirar a otro sitio?”. La cuestión es que el principio que nos tiene adormecidos es el de “carencia”, que se traduce en “siempre me falta algo para ser plenamente feliz”. Cuando uno conoce otras realidades, es consciente de que posiblemente tiene muchas cosas que no valora debidamente.

Tal vez convendría meter en nuestra agenda algunos ritos que consistan en conocer otras realidades para despertar a la propia estupidez de nuestras carencias.

Pero la segunda lección de la que fui consciente consistió en la “droga” que se vivía allí. Quienes regentaban esta organización eran adictos… adictos a servir a las personas. Su droga era el amor que daban a los demás en forma de cuidados, de una sonrisa, de un apoyo, de un hacerles sentir que no están solos.

Los adictos tienen la característica de depender de algo (sexo, poder, dinero, compras, drogas, etc.). Si no lo tienen, sienten un vacío. Cuando descubres la “adicción a servir a los demás”, sufres de lo mismo, pero en este caso tu vida tiene sentido, te sientes alegre, vital, feliz.

Por tanto, voy a ver si me convierto en un “adicto” al servicio de los demás. Sé que ello generará dependencia de repetir la experiencia, pero a diferencia de otras “drogas”, ésta enriquece y sobre todo me hace mucho más libre de otras adicciones.


BIENVENIDOS AL NUEVO BLOG

Correr diferente copia

 

"A veces hay que correr mucho para estar en el mismo sitio... y correr el doble si se quiere avanzar"

Alicia en el País de las Maravillas

Estimados amigos

Como verán ha cambiado el formato del blog. Un clásico en los tiempos actuales es el cambio continuo. De ahí que haya sido necesario mejorar y potenciar el proyecto que comenzó hace ya casi un año.

Estamos en el "tren de las tecnologías", de las transformaciones y hay tres formas de vivirlo:

1.- verlo pasar y pensar que cogerlo es muy difícil y costoso (actualizarse, aprender, echarle horas, etc.)

2.- subirse y hacer un esfuerzo de ponerse al día en todas las herramientas de la web 2.0 y utilizar aquellas que personal o profesionalmente nos puedan enriquecer

3.- subirse al tren e intentar estar en la "sala de máquinas"... es decir, estar al día para adaptar lo antes posible los cambios y de esta manera tener una ventaja competitiva.

Pero no sólo eso. Vivimos momentos salvajes, apasionantes, y si no fuera como dice un amigo mío, que la cuenta corriente debiera estar en "negro" (y no en rojo), simplemente observando y siendo parte de los cambios tecnológicos y sus consecuencias sociales (¿quién conocía Facebook o LinkedIn hace un año?) ya sería suficiente para disfrutar.

Recientemente leí una frase de Alicia en el País de las Maravillas. El conejo le decía: "A veces hay que correr mucho para estar en el mismo sitio... y correr el doble si se quiere avanzar". Estos son los tiempos actuales y futuros. Ya se acabaron los nichos, y "este chollo me va a durar para siempre". Uno puede enriquecerse y arruinarse en muy poco tiempo.

En fin, empezamos un nuevo formato con blog, página web, descarga de publicaciones y artículos y un nuevo proyecto llamado "ADN (Aprendamos De Nosotros) - Conferencias", esperando poder compartir y divulgar el conocimiento, y como siempre... ¡¡¡APRENDIENDO!!!


EL QUINTO PODER: LA RED

Todos conocemos los cuatro famosos poderes fácticos de nuestra sociedad: el legislativo, el ejecutivo, el judicial y la prensa. No hace falta extendernos en la fuerza del famoso "cuarto poder": la prensa.

Dicho poder te crucifica o ensalza en horas, desvela secretos de Estado, miente y se desmiente con una facilidad vergonzante y sobre todo, no es nada objetiva. Y ello porque en el fondo es una empresa con otros intereses que no es meramente informar. La mayoría pertenece a grupos financieros que ejercen su coacción a los otros poderes a través de denuncias o juicios editoriales. Dan miedo, pues si te acusan, ¿quién te asegura que quienes los leyeron leerán su posterior corrección?

Y su poder viene de tener lectores. ¿Pero qué pasa si hay otro "ente" que empieza a generar tantos o más lectores? Es lo que me atrevería a llamar el QUINTO PODER

Sin embargo, desde hace unos años, ha surgido el que me atrevería a llamar el QUINTO PODER: LA RED.

¿Y por qué? Tres anécdotas: Berlusconi, Gobierno contra la Red, Irán, etc. Tienen libertad,