Llevo muchos años cansado de la idea “hay que salir de la zona de confort”. ¿Por qué? ¿Qué sucedería si mi zona de confort es estar aprendiendo y evolucionando? ¿Debo dejar de hacerlo? ¿Y la gente que está a gusto en alguna área de su vida y no quiere, ni necesita salir de ahí? Creo que toca hacer una redefinición de lo que es la “zona de confort”.

Si vamos a internet y buscamos “zona de confort”, parece que es una zona terrible, aburrida, vacía y casi donde uno tiene que suicidarse. “Sal de ahí” te dicen muchos coach. Lo que me gustaría es retar ciertas creencias que se dan por hechas, con el objetivo, no de tener razón, sino de invitar a una reflexión personal, a descubrir, a cuestionar paradigmas que asumimos de forma automática. Descubramos pues otra visión, sin la ambición de ser acertada, sino de sacudir e invitar a la reflexión de cada uno. Nada más que eso.

Si buscamos el significado de la palabra “confort”, es bien claro que significa comodidad, estar a gusto, es decir, disfrutando de forma cómoda. Entonces la “zona de confort” es una zona de placer y satisfacción. ¿Por qué salir? Otra cosa es si hablamos de la “zona de estancamiento”. Ahí ya nos ponemos serios, porque «estar estancado» es una cuestión muy diferente de «estar en confort». Por ejemplo, mi zona de confort es estar estudiando, investigando, aprendiendo y siendo retado. ¿Debo salir de ahí? Es aquí cuando creo que tendríamos que diferenciar tres zonas:

 

(1) Zona de estancamiento “feliz”

En esta zona estamos estancados, pero pudiera ser que muy a gusto. Tal vez tu nivel de inglés sea un First Certificate, o la destreza haciendo windsurf sea muy básica. Pero ni la necesitas, ni tampoco tienes la ambición de invertir más tiempo, recursos y esfuerzos por mejorar. Ni te apetece, ni te interesa, ni lo necesitas. Seguramente todos tenemos alguna área de nuestra vida con estas características. 

Ahora bien, toda decisión acarrea unas consecuencias y tiene un coste. Tal vez esté muy cómodo en esa zona de estancamiento “feliz”, pero el peligro viene cuando llegue un cambio que te exija estar preparado para ello: te piden en tu trabajo un mayor nivel de inglés, o en medio de tu salida al mar, el tiempo empeora. Ahí te cogerá con el paso cambiado, sin recursos y sin preparación para afrontar los nuevos retos que no veías venir, o que no quisiste ver venir.

 

(1) Zona de estancamiento “infeliz”

Esta es la zona dura y difícil de vivir en ella. Por dos razones: eres consciente de ello y tienes que tomar una decisión. Es aquí cuando estás en un trabajo que te aburre, desmotiva o va contra tus valores. O un matrimonio donde ya no hay felicidad. O en un estancamiento generalizado de tu vida: amistades, lugar, tipo de entorno, etc. Es posible que en esa tristeza y vacío que te genera vivir así, te hayas acomodado, tirando incluso la toalla, de ahí que me atreva a denominarla zona de “disconfort acomodado”. Estás a disgusto, pero te has acomodado. Es como vivir en un “estiércol emocional”, pero que ya no huele. Y lo vives diciéndote a ti mismo, frases como “la vida es así”, “hay situaciones peores”, “tampoco es para tanto”, etc., pero tu alma bien sabe que hay un conflicto interno que va a estar presente hasta que tomes una decisión.

A dicha zona también la denomino “Día de la Marmota” en relación a la famosa película “Atrapado en el tiempo” de Bill Murray y Andie MacDowell, donde los días se repetían una y otra vez, hasta que él no cambiara de actitud. Maravillosa lección. Pero si me permiten confesar un pecado, yo era muy duro con la gente que vivía en esta zona. Sí, se necesita coraje, fuerza y valentía acompañado de estrategia para poder salir. Pero con los años, y escuchando a la Vida, uno aprende a tener más compasión con los demás (y obviamente con uno mismo) y entiende que hay un gran problema para salir de esta zona: el enorme precio que tal vez haya que pagar. Un divorcio puede ser muy doloroso y correr peligro de perderlo todo (hijos, comodidad, lujos, amistades, etc.). O el salir de una empresa puede dejarte en una enorme zona de incertidumbre (seguridad económica, gastos familiares, etc.). ¿Que hay gente que lo hace y triunfa? Desde luego. Y enhorabuena y toda mi admiración. Son personas que nos inspiran y nos dan fuerza. Pero lo que quiero reflexionar, es que cada persona es un mundo, un cúmulo de realidades y factores, donde toca negociar con nosotros mismos los pros y contras de tomar ciertas decisiones vitales. Sólo afirmo, que el mayor de los respetos ante esa lucha interna y la decisión que cada uno toma.

 

(3) Zona de evolución en confort

Esta es mi zona favorita y la causante de toda esta reflexión. Cierto día estaba trabajando frente al mar, haciendo lo que me hace disfrutar, es decir, leer, investigar, aprender, ver vídeos para futuras ponencias, cuestionar lo que hasta ahora sabía. Y en ese momento me vino un pensamiento: esta es tu zona de confort (=disfrute). Allí estaba con un café, frente al mar, haciendo lo que realmente me gustaba. ¿Por qué debía salir de mi zona de disfrute (=confort)? ¿Es posible que para algunas personas, o en alguna faceta de nuestra vida, la “zona de confort” sea igual a la “zona de evolución”? Cuando veo a deportistas haciendo salvajadas pero con cara de disfrute, o personas con una enorme sonrisa en un país en desarrollo ayudando a su población, surge en mí un cierto gozo al reconocer que han encontrado su zona de confort en la propia evolución o generosidad hacia los demás. Además, estas personas no necesitan salir, porque continuamente están ampliando su “zona de confort” gracias a esa continua evolución. Y cuando venga el cambio, estarán más preparados para afrontarlo que las anteriores.

 

Y si me permiten, aquí les dejo una retadora pregunta: ¿qué áreas de tu vida están en cada una de las tres zonas? Porque creo que todos tenemos facetas en las tres dimensiones.

Y como reflexión final, invitaría a todos a que descubran su “zona de confort” en la “zona de evolución”, donde el aprendizaje y la continua evolución personal y/o profesional nos descubre aspectos fascinantes de la vida, pero desde una seguridad que nos permite disfrutar del proceso.   

 

PD: Y aquí les dejo un vídeo para inspirar a aquellos que están en la “zona de disconfort acomodado”

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