Darwin se equivoca: hay mejores opciones para sobrevivir

Darwin se equivoca: hay mejores opciones para sobrevivir

“La especie que sobrevivirá no es la más inteligente,

sino la que mejor se adapte al cambio”

En periodos de crisis, siempre hemos recurrido a esta frase de Charles Darwin para explicar qué ente (persona, organización o especie animal) sobrevivirá ante los cambios. Si bien ha servido perfectamente en tiempos pasado, tal vez llegue el momento de ver si sigue siendo aplicable en un mundo que se caracteriza por una velocidad endiablada de cambio, y donde la “adaptabilidad” no sea la cualidad que garantice la supervivencia.

Analicemos ésta y algunas otras opciones que en la realidad actual y futura tendrá mayores probabilidades de ser el criterio que determine quien sobrevivirá.

 

1º ADAPTACIÓN

Empecemos por la opción que ha predominado en la Historia y que Darwin retrató perfectamente. Adaptarse significa que el ecosistema donde existo ha mutado. Y ello me va a exigir igualmente una mutación, que puede llevar en el caso de algunas especies, muchas bajas hasta que el sistema inmunológico o la forma de defenderse o alimentarse consiga “adaptarse”.

Permítanme asociar “adaptabilidad” con lentitud. El entorno ha cambiado y ahora tendremos que ver cómo seguir existiendo. Pero ello va a llevar tiempo. Y esto puede jugar en nuestra contra.

¿Por qué considero que esto ya no es aplicable a las organizaciones? Sencillamente porque puede suceder que cuando hayas terminado de adaptarte, o bien ya no queden clientes (se los ha llevado otra organización que reaccionó más rápidamente o se adelantó) o haya una nueva mutación que te deje nuevamente obsoleto, haciendo que los recursos invertidos sean un enorme coste que no te permita sobrevivir por más tiempo.

Y ¿qué hacer para sobrevivir entonces? En mi opinión enfocarte en dos formas de pensar más allá de la “adaptación”.

 

2º REACCIÓN

Si en lugar de adaptarnos, decidimos enfocarnos en “reaccionar”, ello significará que nada más producirse el cambio, tendremos los mecanismos y las actitudes para responder “inmediatamente”.

Sirva de ejemplo la imagen de un gigantesco petrolero en plena navegación. Ante el aviso de una gigantesca tormenta, va tener que cambiar de rumbo y su “adaptación” para poder cambiarlo, posiblemente le lleve muchas millas hasta alejarse de ella. En cambio, un fueraborda tendrá la capacidad de reaccionar inmediatamente para cambiar su rumbo y alejarse de dicha tormenta.

Han habido empresas que ante los cambios, su propia burocracia, soberbia, arrogancia, egos y sobre todo una cultura que la hacía lenta para poder responder rápidamente a los cambios, determinaron su extinción.

Es aquí donde la “Agilidad” como cultura y formas de pensar y trabajar, ha tratado de dar respuesta a esta exigencia de nuestra realidad actual.

Ya no vale la adaptación. 

O reaccionas rápidamente, o desapareces.

Un nuevo móvil, un nuevo servicio, un desastre ecológico o una nueva tendencia en tu mercado, te pondrá a prueba para girar el timón de la organización y responder rápidamente. Por eso vemos cómo compañías que eran referentes en un pasado, van perdiendo puntos en el ranking internacional, y aparecen nuevas que rompen la cintura a las grandes corporaciones con servicios financieros, de reparto o aportando un valor, que es fruto de ese ADN que es tener una rápida capacidad de reacción.

 

 

3º ANTICIPACIÓN

Y llegamos a la segunda forma de sobrevivir (junto con la rápida “reacción”): anticiparse. Ello supone haber previsto diferentes escenarios, estar preparados y tan pronto surgen, actuar. No hay reacción. Ya estábamos preparado para ello. Ya teníamos el producto o el servicio preparado, cocido, empaquetado y ha sido esperar a la coyuntura adecuada para ofrecerlo.

Hay empresas que invierten en ello. Puede que incluso que sean ellos los que crean el mercado, el nuevo “océano azul”. Ni se adaptan, ni reaccionan, sino que crean el mercado.

Para ello, hay que tener “visión”, como el marinero que ve la tormenta y se prepara antes de que llegue. O el estudiante que diseña su futuro y decide enfocarse en lo que estima se demandará cuando acabe su carrera. O empresas como Amazon y Zara que van a la vanguardia de crear espacios de venta totalmente digitalizados. Ellos no se van a adaptar ni a reaccionar, sino que se están anticipando o incluso pueden ser el “terremoto” que oblique a otros a reaccionar.

En el ámbito de los profesionales, donde se venden servicios, ¿vas a apuntarte a una formación de las tendencias cuando hay otros que ya lo explican y lo venden, o más bien, tendrás que investigar, testar, indagar, estudiar y preparar material que aporte valor a las empresas en la fase inicial de su demanda?

 

CONCLUSIÓN

Elegir hacia cuál enfocarnos (adaptación, reacción o anticipación) es una decisión de enorme trascendencia, pues determinará si queremos sobrevivir, ir la cola de los cambios, o tal vez ser los primeros. Ello supondrá transformar la cultura y las formas de trabajar para dar respuesta a unos tiempos salvajemente cambiantes. ¿Estás en ello o también estás adaptándote a ello?

Leave A Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *
Información Básica en Protección de Datos: Responsable: “SOCIOPOLIS DESARROLLO DE PROYECTOS, S.L.”. Finalidad: Gestión integral de contactos. Derechos de los interesados: Acceder, rectificar, suprimir, oponerse, portabilidad y limitación del tratamiento. Información Adicional: Ver Política de Privacidad en el apartado correspondiente
Acepto la Política de Privacidad