Lecciones

Año 2021. Se estrena la película “Virus: el despertar (o no) de la Humanidad. Sus protagonistas: Meryl Streep, George Clooney, Cate Blanchett, Mat Damon, Jodie Foster, Morgan Freeman. Director, James Cameron. ¿Y qué nos podría contar? Pues diferentes historias, tal vez conectadas, de lo que supuso el shock de esta pandemia.

Sin duda, hay muchos aprendizajes generados por esta nueva situación de estar encerrados en nuestros hogares durante tan largo tiempo. Jamás la Humanidad lo había experimentado a semejante escala. Y ello nos ha hecho tomar conciencia de muchas cosas, lo que no quiere decir que las aprendamos e interioricemos. Eso ya sería pedir mucho. Porque me temo que a la gran mayoría se les olvidará, debido a nuestra adicción al consumismo, la insatisfacción y la falta de responsabilidad con el entorno.

Entre todas las lecciones me atrevería a destacar:

1.- Somos estúpidos

Si algún extraterrestre nos visitara, seguramente marcharía pensando en no volver. Sí, somos estúpidos. Perdemos tanto tiempo entre “miembros/miembras”, en los nacionalismosen enfrentarnos, mirando al pasado para dividir (en lugar de mirar al futuro para unir), pendientes de imitar la última estupidez de algún famoso o de opinar en las redes para insultarnos, que necesitábamos una bofetada para despertar. Y como pincelada de dicha estupidez, dejar constancia de ese alcalde independentista que pedía escupir a la Guardia Civil para que así se marcharan. ¿Es posible mayor bajeza, maldad, nazismo y enfermedad que esta actitud? ¿Y de quienes le votan? Realmente somos muy estúpidos.

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2.- La gente va más rápida que la Felicidad

Cuando se nos muere algún ser querido tomamos conciencia del Presente. Estamos viajando constantemente, consciente o inconscientemente, entre el Pasado (sufrimientos o placeres) y el Futuro (miedos o deseos) que nos olvidamos de estar en el Presente. Y no lo digo para hacer sesiones de meditación o mindfullness (que bien necesarias son), sino para disfrutar de los pequeños detalles y actividades que ahora echamos de menos. Sería largo hablar de la Felicidad, pero la pregunta en este caso sería: ¿lo veníamos siendo o hemos descubierto en este encierro que tenemos que tomar decisiones en relación a nuestros trabajos, nuestos hijos, parejas y nuestra propia vida?

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3.- Buena suerte, mala suerte ¿quién sabe?

En esta ocasión el famoso cuento de este título se hace realidad. Conozco a una camarera en un restaurante, la cual estudió auxiliar de enfermería hace años, pero nunca tuvo ocasión de ejercer. Ahora le ha surgido la oportunidad de trabajar como enfermera, y está feliz. Por fin puede desarrollar su vocación, ayudando y serviendo a los demás.  

Y como ella, habrá miles de historias reconfortantes: familias que se reencuentran, toma de conciencia de quiénes se acuerdan de ti, tiempo para recuperar hobbies o descubrir a tu pareja. Pero también historias duras: despidos, ruina económica, futuros divorcios, etc.

Cada persona vivirá esta experiencia de una forma diferente.

 

4.- Muerte

Cuanto más cerca estamos de la muerte, más empezamos a vivir la Vida. Siempre ha sido así. Pero ese efecto desaparece cuando volvemos a la normalidad, la que nos droga, la que nos hace creer eternos y la que nos hace perder la conciencia del valor de cada segundo y de cómo en uno solo, nuestra vida puede cambiar de forma radical. ¿La Muerte? Forma parte de la Vida. Parece que se nos olvida. Sin duda es doloroso cuando alguien se nos va. Y más duro cuando esa persona se marcha sufriendo. Puede ser desgarrador. Pero tal vez, tal vez, nos hemos olvidado de algo llamado “espiritualidad”, no digo religión, sino espiritualidad, y nuestras almas, reconozcámoslo, las tenemos abandonadas.

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5.- Los nuevos y auténticos héroes

¿Qué mensajes pueden aportar ahora los futbolistas o algunos famosos de la música? Si algunos de ellos ni saben hablar, porque ni se forman, ni leen, ni tienen otras inquietudes humanas, culturales o sociales. Pero el poder de imitación es brutal. Siempre he tenido una fantasía: imagino a Ronaldo o Messi saliendo a una rueda de prensa con un libro bajo el brazo sobre “Inteligencia Emocional (para niños y adultos). ¿Qué efecto tendría? La potencia imitativa sería grandiosa. Miles de padres, fans y aficionados lo comprarían y así abrirían su mente, su conciencia y sobre todo, inculcarían otros valores. Pero mucho me temo que seguirá siendo una fantasía.

Por el contrario, la gente “normal” y a veces los menos reconocidos (cajeras, reponedores, enfermeros, médicos, transportistas, policias, etc.) han sido los auténticos héroes silenciosos. Porque los valores y la calidad humana se muestra en las situaciones difíciles, no en las fáciles. Es una cuestión de qué valores estamos apreciando como sociedad.

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6.- Los inútiles gobernando

No hablo de ningún país en concreto. Más bien de todos. Y sin color político. Permítanme una pregunta: ¿pondría a quienes nos gobiernan a nivel nacional, de CCAA o a nivel local, al mando de su empresa si la tuvieran? Mucho me temo que no. Hasta ni se fiarían.

¿Cómo sería España si tuviéramos a Amancio Ortega como Presidente, Pablo Isla como Ministro de Economía, el doctor Cavadas como Ministro de Sanidad y al juez Calatayud como Ministro de Justicia o de Educación? Si tuvieran una enfermedad ¿no querrían al mejor médico? Y quienes sean aficionados a un deporte ¿no querrían a los mejores del mundo en su equipo? Sin embargo, para gobernar, resulta que están unos egoístas maquiavélicos incompetentes. O si no, díganme ¿quiénes encontrarían trabajo en el sector privado por su conocimiento, títulos (no falsificados o regalados, claro), valores, integridad, ética y capacidad? Creo que pocos, porque también los hay preparados y buenos profesionales. Pero muy pocos.

Y a colación de esto, me atrevería a matizar la frase “tenemos el Gobierno que nos merecemos”. Más bien diría “tenemos el Gobierno que la maquinaria política y mediática permite”. Porque no creo que el pueblo ruso se merezca un Putin, o los venezolanos un Maduro. Intente ser buena persona, noble, con valores, con formación, con integridad, con deseo de ayudar y a ver cuánto dura en un partido político. Pero también pasa en las grandes coporaciones privadas. Es el problema del Poder. No ganan los mejores, sino los más astutos.

Tal vez con la gestión de esta crisis, hasta los políticos tengan que descubrir que hay que poner gente preparada gestionando lo público. Y me viene a la cabeza, cómo en plena crisis, en la CCAA de Canarias, se expulsa a la Consejera de Sanidad. ¡En plena crisis! ¿Se puede hacer peor en la elección de las personas de quienes nos gobiernan?

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7.- Sabemos reírnos

Realmente esta situación ha sido un derroche de humor. Desde el “señores, dosifiquemos que lo estamos dando todo (cantar desde el balcón, aplaudir, clases de yoga, etc.) desde el primer día”, o el calendario de diciembre (día 24 las Fallas, día 25 final de la Copa del Rey de futbol, día 26 Jueves Santo, etc.) a una enorme cantidad de “memes” que nos han despertado más de una carcajada. Para eso, sí somos buenos, o muy buenos.

 

8.- El planeta respira gracias a nuestro encierro

Recuerdo en cierta ocasión, en las islas Galápagos, cómo los animales podían estar en la terraza o piscina del hotel. Estaba prohibido espantarles, puesto que “ése era su lugar y nosotros lo habíamos invadido”, según me explicaban. Éramos los invasores y por ello había que respetarlos. Más de un animal estará riéndose pensando cómo nos sienta nuestra propia medicina. Algo tenemos que cambiar.

 

Pero aquí llega la gran pregunta: ¿habremos aprendido algo? Yo creo que sí, pero dudo que lo mantengamos en el tiempo. Estoy seguro que el mundo no cambiará, aunque sí muchos “micromundos” serán diferentes y mejores.

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