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  • Una vez más me encontraba ante un directivo ambicioso, brillante, exitoso pero que su empresa, una multinacional, le había incluido en un programa de coaching para los miembros del Comité de Dirección. Tras varias huidas, excusas y justificaciones encontramos por fin la oportunidad de sentarnos a iniciar el proceso. “A ver, ¿para qué necesito yo un proceso de coaching?. Sí, he leído, me parece interesante, pero no creo que sea lo que necesito, o al menos no creo que lo necesite en este momento”, me planteó nada más iniciar la reunión. Ciertamente era un caso cada vez menos frecuente, puesto que el coaching ya ha ido convirtiéndose en algo común (aunque muchas veces manipulado, distorsionado y adaptado a cosas que no tienen que ver con el coaching). Hoy en día, los dire

  • Si nos atreviéramos a poner una puntuación de uno a diez acerca de la satisfacción en diferentes aspectos de nuestra vida personal (conciliación, pareja, hobbies, paz interior, felicidad, etc.), profesional (futuro, formación, gestión del tiempo, etc.) y empresarial (trabajo en equipo, comunicación, relaciones con jefe, etc.), ¿qué nota le pondríamos a cada uno de ellos? Seguramente habría muy diferentes puntuaciones. Descubriríamos que unas son causa y otras consecuencias. E incluso que para mantener alta la valoración en alguna de ellas, hay que pagar un precio. Pero esto nunca lo hacemos. No tenemos tiempo para la persona más importante de este planeta: tu mismo. ¿Qué coste tiene seguir así? ¿Qué ganaríamos o perderíamos si decidiéramos empezar a hacer algunos camb

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