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  • A continuación, y con el objetivo de dar una visión global del libro, les adelanto la introducción del libro que está recientemente publicado: ¿Están nuestras organizaciones preparándose para el management del futuro? Esta es la pregunta que debería estar haciéndose cada directivo, cada CEO y cada trabajador si desea sobrevivir en este siglo XXI.  A la vista de la experiencia creo que la respuesta es  “no”. Ciertamente hay casos exitosos que parte de sus logros son la adaptación y la evolución que han hecho del estilo de management que aplican. Unos han evolucionado, y otros han nacido ya implementando la filosofía y las metodologías que permiten exprimir el talento, y sacar el máximo rendimiento de cada persona, involucrándolos profesional y emocionalmente. 

  • Cuando tengo ocasión de preguntar a grupos de directivos, “¿existe resistencia al cambio?”, todos responden al unísono un “sí” largo e intenso. Creo que están equivocados. Más bien, creo que sus respuestas son una de esas respuestas automáticas que tenemos grabadas sin haberlas cuestionado mucho. Pero también tiene una explicación la razón por la que la tienen grabada de esta manera. Si observamos a nuestro alrededor, la gente hace numerosos cambios en su vida. Cambian de casa, de coche, de trabajo, etc. Y no hay resistencia en ello. ¿Cuál es la diferencia? Normalmente un proceso de cambio en la empresa sigue estos pasos: 1.- En las altas esferas se piensa qué hay que hacer en el futuro. Porque, claro, sólo ellos están “iluminados” para hacerlo. 2.

  • Es frecuente escuchar la ausencia de liderazgo en empresas, grupos humanos y en colectivos sociales. Es parte del victimismo y de la pasividad de nuestra educación. Esperamos al líder, que baje de la montaña y resuelva los problemas que, unas veces las circunstancias, y otras nosotros mismos, estamos generando. Esta visión es fruto de la cultura jerárquica en la que nos desenvolvemos. Necesitamos alguien al mando, que ordene y como dicen algunos, “para eso se les paga”. Sin embargo esto genera un enorme coste: el acomodamiento de los miembros del grupo y en consecuencia la falta de implicación y responsabilidad para buscar soluciones. Pero el problema es aún más grave. Nadie quiere dar un paso al frente (a menos que reciba un gran beneficio económico o de otro tipo) pues qu

  • El problema en la innovación tecnológica, no es el software. Son las personas. Y parece que esto se olvida cuando emprendemos procesos de innovación. Un cambio en una aplicación o sistema de información, puede dejar obsoletas a muchas personas, generando una resistencia que puede ralentizar el proyecto o sencillamente hacerlo fracasar. La tecnología puede ser un catalizador o un desestabilizador en las relaciones humanas. Dependerá de la madurez de la organización para asumir cambios adaptativos. Aunque como me decía un recepcionista en una cadena hotelera que había implantado un nuevo sistema de gestión: “Esto es como las lentejas. O las comes, o las dejas”. Lo patético es que cuando no comprendían alguna operativa, no acudían a un departamento de asistencia técnica,

  • Acabo de terminar una sesión de trabajo en una institución de la cual no me acuerdo de su nombre… Lo importante es lo que he visto y hemos aprendido. Es frecuente encontrarse con organizaciones paralizadas. Están contaminadas de la apatía, la queja y el victimismo. Es terrible intentar cambiar actitudes cuando percibes desánimo,  parálisis emocional y la sensación de que todo lo que se haga no servirá de nada. Lo cierto es que se encuentran con una casta de jefes y superiores que piensan más en la jubilación, en sobrevivir y en continuar hasta ahora (aunque sea mal) que mejorar la situación existente. Entonces, me preguntan, “¿para qué hacer algo, si en esta reunión faltan los que generan el problema?”. Y aquí está el problema. Estamos acostumbrados a que surja un

  • Queso vs Fish

    La lectura del libro “Quién se ha llevado mi queso” junto con mi pasión por el cambio, hizo que en muchas ocasiones, la mejor o la única solución que veía a un problema era eso, cambiar, que tal vez y si hacíamos un análisis profundo podría traducirse en huir. Sin embargo, cuando leí el libro “Fish” se me rompieron los esquemas. La lección que quería mostrar dicho libro era “aprende a disfrutar en donde estás”. De ahí que desde entonces siempre haya tenido este dilema : ¿”Queso” o “Fish”? o traducido: ¿”Cambio” o “Mejora y/o Aceptación”? Y esto es lo que se me plantean en muchas de las sesiones de coaching. A veces vienen clientes queriendo cambiar su situación. Y ello es porque el problema está “fuera” y lo mejor es cambiar. Pero puede suc

  • Si preguntas a un auditorio “¿la gente tiene miedo al cambio?”, la gran mayoría te contestaría muy alto que “SI”. Sin embargo, estoy seguro que todos ellos han tomado decisiones importantes que suponían un importante cambio: emparejarse, un mejor trabajo, un aumento de sueldo, etc. Por lo tanto, no tenemos miedo al cambio, sino a las pérdidas que podemos percibir. Lo que también habría que plantearse es ¿qué pérdidas tendremos si no cambiamos? Y los tiempos actuales, bien son una muestra. Pero por entrar en materia ¿cuándo nos resistimos al cambio? Me atrevería a resumirlo en cuatro razones: 1.- Cuando las pérdidas (poder, dinero, confort, seguridad, etc.) son superiores a las ganancias (un mejor trabajo, más dinero, más ilusión, un futuro, etc.). Y aquí entra la

  • Si nos atreviéramos a poner una puntuación de uno a diez acerca de la satisfacción en diferentes aspectos de nuestra vida personal (conciliación, pareja, hobbies, paz interior, felicidad, etc.), profesional (futuro, formación, gestión del tiempo, etc.) y empresarial (trabajo en equipo, comunicación, relaciones con jefe, etc.), ¿qué nota le pondríamos a cada uno de ellos? Seguramente habría muy diferentes puntuaciones. Descubriríamos que unas son causa y otras consecuencias. E incluso que para mantener alta la valoración en alguna de ellas, hay que pagar un precio. Pero esto nunca lo hacemos. No tenemos tiempo para la persona más importante de este planeta: tu mismo. ¿Qué coste tiene seguir así? ¿Qué ganaríamos o perderíamos si decidiéramos empezar a hacer algunos camb

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