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  • Cristiano Ronaldo enfila la banda derecha. Ve gol. Se aproxima. Esquiva a un contrario. Esquiva a otro. Y justo cuando está delante de la puerta a punto de conseguir un espectacular gol, se da cuenta que tiene que pedirle permiso al capitán del equipo. Éste, al recibir la información, la remite al entrenador, el cual siguiendo la jerarquía debida, llama por móvil al Director General del Real Madrid. Éste tarda un rato en coger la llamada, pues aunque está en el Santiago Bernabeu viendo el partido, se encuentra cerrando una operación importante de un traspaso para la próxima temporada. Atiende la llamada y enseguida la transfiere a Florentino. Y el gran Florentino, cómo no, está en el palco haciendo grandes negocios. No está para llamaditas, pues entre la constructora y la pró

  • En 1949, Ken Bamforth, un sindicalista y antiguo minero, asistió a lo largo de un año al Tavistock Institute for Social Research (Tavvy) en Londres, informando de lo que que había descubierto en su antigua mina. Dicho descubrimiento consistió en que los propios mineros, por sí mismo, habían creado nuevas formas de organizar el trabajo, lo cual estaba mejorando la productividad, los ciclos, los costes el absentismo y la propia motivación. En 1980, Ricardo Semler asume el control de la empresa SEMCO, empresa brasileña dedicada a la producción de maquinaria industrial que vendían a los astilleros. Su revolución fue eliminar la estructura piramidal de la empresa, permitir que los obreros decidieran cómo hacer su trabajo, cuándo trabajar y que cada uno decidiera cuánto cobrar.

  • (Este post es un avance-síntesis de algunos capítulos del próximo libro que publicaré sobre cómo crear organizaciones rápidas, ágiles y motivantes) Cualquier modelo organizativo que se implante en una organización tiene pros y contras. Si bien el modelo jerárquico ha permitido escalabilidad y control, hay un alto precio que se ha venido pagando, tanto a nivel operativo como de desarrollo del potencial existente y desde luego una alta dosis de frustración y castración del ser humano. Algunas de estas consecuencias han sido las siguientes: - guerras de poder - reinos de taifas - falta de comunicación - pérdida de tiempo en hacer política - organización dividida (se piensa en la cima, se ejecuta en la base) - efecto embudo - distorsión de la informac

  • En cierta ocasión, en un viaje a Chile, conocí a una consultora de 26 años que vendía servicios de ERP ("Enterprise Resource Planning", es decir, software de gestión de empresas) a grandes compañías. Pero siempre se encontraba con el mismo problema: “Juan, cada vez que entro en una sala de Directivos, noto que por ser joven y ser mujer, me tienen en baja estima. Y necesito cerca de una hora para demostrarles que como ingeniera y especialista, puedo solucionar sus problemas con herramientas informáticas complejas y sofisticadas. ¿Qué hago?” Tal vez por un sentido agudo de la eficiencia y de tratar a los “machos alfa” en su mismo idioma, se me ocurrió sugerirle lo siguiente: “Preséntate, y pídeles permiso para hacer un ejercicio de “telepatía”, donde tras

  • ¿Cuántas veces te interrumpen al día? O mejor dicho, ¿cuántas veces “permites” que te interrumpan al día? ¿Qué sucede cuando estás reunido con un cliente importante? ¿Coges el teléfono o respondes inmediatamente a un email que acaba de entrar? ¿Verdad que no? Sin embargo, si estamos solos, somos capaces de dispersarnos y comportarnos como un “hombre/mujer orquesta” haciendo mil cosas a la vez. Sí, ya sé que algunos seres humanos pueden hacer multitarea. Pero está demostrado que la multitarea baja la eficiencia. Además del agotamiento de cambiar una y otra vez del teléfono al correo, del correo al informe, para luego hacer una llamada que se nos acaba de ocurrir. ¿Es ésta una buena forma de vivir y de trabajar? ¿Acaso no terminas agotado haciendo mil

  • Una de las principales carencias en directivos y profesionales se encuentra en la gestión de su tiempo. Sin embargo, es una de las más ignoradas. Y quienes suelen pagar no son sólo ellos mismos, sino subalternos y sobre todo sus entornos familiares. Cuando se les propone asistir a un curso formativo, el argumento para no asistir es “no tengo tiempo”. Es como el barquero que por no parar de remar para tapar los agujeros, sigue remando con más esfuerzo y cada vez con más agua y de forma menos eficiente. Productividad y gestión del tiempo Permíteme tan solo unas preguntas: - ¿Cuántas horas trabajas más de lo estipulado? - ¿Cuántas tareas complejas pospones con el famoso “a ver si me pongo” y que se resumen en la tan sonada “procrastinación”, y cómo no, en la a

  • Hace varios meses, dando una charla en una sala de conferencias, hice el siguiente planteamiento: supongan que mañana reciben un parte médico donde se afirma que les quedan 6 meses de vida. ¿Qué harían? ¿A quién le dirían un “te quiero”? ¿A quién le pedirían “perdón”? ¿A quién mandarían bien lejos? (siendo amables en la expresión) ¿Qué dejarían de hacer? ¿Qué empezarían a hacer? Para mi sorpresa, en medio del silencio sepulcral que se generó, se levantó la mano de una chica a la que invité que hablara, pero prefirió hacerme una pregunta: “¿Me puedo ir?”. Con cara de sorpresa le dije: “Claro que sí, pero acabamos de empezar la charla”. Y de forma sorprendente, y que nunca me olvidaré, me respondió: “Es que me he dado cuenta que tengo q

  • Es frecuente escuchar la ausencia de liderazgo en empresas, grupos humanos y en colectivos sociales. Es parte del victimismo y de la pasividad de nuestra educación. Esperamos al líder, que baje de la montaña y resuelva los problemas que, unas veces las circunstancias, y otras nosotros mismos, estamos generando. Esta visión es fruto de la cultura jerárquica en la que nos desenvolvemos. Necesitamos alguien al mando, que ordene y como dicen algunos, “para eso se les paga”. Sin embargo esto genera un enorme coste: el acomodamiento de los miembros del grupo y en consecuencia la falta de implicación y responsabilidad para buscar soluciones. Pero el problema es aún más grave. Nadie quiere dar un paso al frente (a menos que reciba un gran beneficio económico o de otro tipo) pues qu

  • Recientemente en un proceso de gestión del cambio con un equipo, se nos ocurrió hacer llegar una serie de cuestiones a todos los miembros, incluidos los jefes. Entre ellas estaba la siguiente: ¿Qué palabra o frase te gustaría oírle a tu jefe? Y cómo no, las respuestas fueron sorprendentes: - ¿Te ayudo? - Tienes la razón - Buen trabajo - Gracias - Cuenta conmigo - Buen trabajo, te invito a un café - ¿Qué necesitas para estar mejor? - Perdón - Cierto, estoy equivocado Y ante esto ¿qué podemos decir? ¿Qué sucede cuando a una persona le nombran “jefe”? ¿Por qué dejan de hacer lo que tal vez le gustaría que le hicieran? En un artículo de la Harvard Business Review escrito por Tomas Chamorro-Premuzic, se afirma “Unfortunately, the more s

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