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  • En cierta ocasión un departamento de IT me planteó si les daba una charla de motivación.  Y en esta particular ocasión les dije que no iba a servir de nada. Pan para hoy y hambre para mañana. ¿De qué iba a servir si no arreglábamos lo que les estaba desmotivando? Es frecuente encontrar culturas en empresas donde se piensa que el jefe debe motivar. Lo que debe hacer es “no desmotivar”. Y, si no, piensa. Cuando empiezas en un trabajo, ¿cómo te sientes? Seguramente motivadísimo, ilusionado, con ganas de demostrar y aportar valor. ¿Qué sucede para que dicha motivación vaya bajando y llegue incluso a convertirte en una persona con un discurso tóxico?  Veo con mucha frecuencia que queremos llenar el cubo sin tapar los agujeros. Es decir, motivar pero sin arreglar la falt

  • Andamos en esta sociedad buscando líderes que nos aporten soluciones, que generen un mejor mundo, y que resuelvan los problemas de los cuales somos víctimas. Pero permítanme una simple pregunta: ¿estamos siendo líderes de nosotros mismos? Esta simple pregunta viene a resumir otras muchas que podríamos plantearnos: ¿A quién le echo la culpa de mis penas? ¿Cuánto tiempo llevo quejándome? ¿Quién es el guionista, director y actor de la película de mi vida? ¿Cuánto tiempo llevo en mi zona de “disconfort” acomodado y sin nada que hacer? ¿A qué miedos todavía no soy capaz de enfrentarme? En definitiva, ¿estoy siendo líder o víctima de mi vida? Tu primera misión: ser líder de ti mismo Porque ser líder es gestionar cambios. Llevarte de la z

  • Hace muchos, muchos años, un tipo muy conocido dijo algo así como “es mejor enseñar a pescar que dar el pescado”. Nuestra sociedad actual está muy necesitada de ayuda. Existen unos desequilibrios sociales importantísimos. Lo cual requiere de ayuda y de manera urgente. Sin embargo, y partiendo de que dicha ayuda es necesaria, veo que en muchas ocasiones están actuando más como organización “tirita”, es decir, curando una herida social, que transformando para que esa herida no se vuelva a producir. Aprender a pescar Cuando veo que Fundaciones e instituciones dedican enormes fondos a recordarnos eventos históricos, rememorando batallas o citas poéticas, una grito sale de mi diciendo: “¡Nos estamos hundiendo y estos parecen los violinistas del Titanic!”. ¿Qué

  • Imagino que a todos les habrá pasado en algún tipo de conflicto, sea profesional, familiar o de pareja, que la otra persona, al llegar al límite del conflicto y de nuestras explicaciones, vaya y nos suelte: “Es que yo soy así”. ¡Olé! Con eso queda todo explicado. Y, además, parece que arreglado. No hay más que hablar. El/ella es así, y no se podrá arreglar nunca. No sé. Cuando oigo esta expresión se me vienen a la cabeza varias preguntas: - Que seas así, ¿significa que no vas a evolucionar ya nunca más? - En los próximos 30 años de vida, ¿no va a haber una mejora de tu carácter o de tus reacciones? - ¿Has decidido estancarte para el resto de tu futuro? En fin, creo que es una de las expresiones menos inteligente que he oído. El “Yo soy así” indica es

  • ¿El miedo es real o una ficción sobre algo que todavía no ha ocurrido? Seguramente sus sensaciones, desde parálisis a sudoración, bloqueo, o huida son la somatización de un pensamiento. Pero si tenemos miedo de algo es porque todavía no ha ocurrido. ¿Cuántas veces hemos tenido temor de determinados acontecimientos que finalmente no se cumplieron? ¿O puede que se cumplieran porque los provocamos con nuestra forma de pensar? Es como aquella persona que al tener miedo a hablar en público, es precisamente eso lo que hace que se bloquee cuando sube al escenario. ¿Podríamos definir el miedo como un viaje al futuro sobre lo que todavía no ha ocurrido, pero que ya lo estamos viviendo y puede que hasta lo provoquemos? ¿Por qué afirmo que miedo es igual a tiempo? Lo explicaré

  • Nos han educado para ser víctimas. Alguien nos tiene que solucionar nuestros problemas. Y así nos va. Buscamos a una figura, a un líder, en quien depositamos esperanzas, expectativas y todos nuestros deseos y caprichos programados. Ese líder debe solucionar nuestros problemas. Posiblemente causados por nosotros mismos. Pero eso qué importa. Lo hemos elegido, o nos lo han puesto, para que nos guíe, piense por nosotros y nos diga qué hacer. Peligroso, ¿no? Pero peligroso tanto para el líder como para los seguidores. El paradigma del líder solucionador de problemas En cuanto al líder se refiere, qué carga tan grande. Y eso sí, que no se le olvide que quienes le ensalzaron y encumbraron serán muchos de ellos los que le traicionen si no cumple sus expectativas. Será respo

  • Algunos hemos tenido la mala suerte de no descubrir nuestros talentos hasta bien tarde. ¿La forma? Acierto-error hasta ir definiendo qué nos podía hacer felices y poder encontrar la sensación de que el trabajo fuera una expresión de nuestra esencia y de nuestro propósito en la vida. Es lo que se llama “fluir”. Sin embargo, hasta ese momento (si llegamos a encontrarlo) puede ocurrir que tengamos “éxito” (tradúzcase en seguridad, dinero o reconocimiento), que nos vaya bien o incluso muy bien, pero sin embargo la actividad, puesto o cargo que desempeñamos sea una castración de nuestro talento o sencillamente un malestar continuo por saber que no estamos siendo fieles a nuestra “música interior”. ¿Qué hacer en este caso? ¿Abandonar el logro alcanzado, segurament

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