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  • Hace varios meses, dando una charla en una sala de conferencias, hice el siguiente planteamiento: supongan que mañana reciben un parte médico donde se afirma que les quedan 6 meses de vida. ¿Qué harían? ¿A quién le dirían un “te quiero”? ¿A quién le pedirían “perdón”? ¿A quién mandarían bien lejos? (siendo amables en la expresión) ¿Qué dejarían de hacer? ¿Qué empezarían a hacer? Para mi sorpresa, en medio del silencio sepulcral que se generó, se levantó la mano de una chica a la que invité que hablara, pero prefirió hacerme una pregunta: “¿Me puedo ir?”. Con cara de sorpresa le dije: “Claro que sí, pero acabamos de empezar la charla”. Y de forma sorprendente, y que nunca me olvidaré, me respondió: “Es que me he dado cuenta que tengo q

  • Es frecuente escuchar la ausencia de liderazgo en empresas, grupos humanos y en colectivos sociales. Es parte del victimismo y de la pasividad de nuestra educación. Esperamos al líder, que baje de la montaña y resuelva los problemas que, unas veces las circunstancias, y otras nosotros mismos, estamos generando. Esta visión es fruto de la cultura jerárquica en la que nos desenvolvemos. Necesitamos alguien al mando, que ordene y como dicen algunos, “para eso se les paga”. Sin embargo esto genera un enorme coste: el acomodamiento de los miembros del grupo y en consecuencia la falta de implicación y responsabilidad para buscar soluciones. Pero el problema es aún más grave. Nadie quiere dar un paso al frente (a menos que reciba un gran beneficio económico o de otro tipo) pues qu

  • Recientemente en un proceso de gestión del cambio con un equipo, se nos ocurrió hacer llegar una serie de cuestiones a todos los miembros, incluidos los jefes. Entre ellas estaba la siguiente: ¿Qué palabra o frase te gustaría oírle a tu jefe? Y cómo no, las respuestas fueron sorprendentes: - ¿Te ayudo? - Tienes la razón - Buen trabajo - Gracias - Cuenta conmigo - Buen trabajo, te invito a un café - ¿Qué necesitas para estar mejor? - Perdón - Cierto, estoy equivocado Y ante esto ¿qué podemos decir? ¿Qué sucede cuando a una persona le nombran “jefe”? ¿Por qué dejan de hacer lo que tal vez le gustaría que le hicieran? En un artículo de la Harvard Business Review escrito por Tomas Chamorro-Premuzic, se afirma “Unfortunately, the more s

  • Las elecciones celebradas el pasado 20 de diciembre han dejado una situación inmanejable. Nadie puede gobernar por sí solo. Los acuerdos resultan insuficientes y hasta contradictorios. Existe una parálisis. Sin embargo, hay una solución. Supone llevar a cabo un cambio adaptativo, es decir, un cambio en la forma de pensar, pero sobre todo de negociar. Por cultura arrastramos un estilo en la forma de negociar basada en las “posiciones”, es decir, mi victoria se basa en la pérdida del otro, y viceversa. Ello desemboca en la confrontación y muchas veces en parálisis o en una guerra. Sin embargo, la Universidad de Harvard en los 80 estableció el Método de Negociación por “intereses”, lo que suponía un enfoque totalmente distinto. Veamos un ejemplo histórico. En 1.978 s

  • Entre los libros que han caído para leer este verano, está la última obra de Nassim Taleb, "Antifrágil", (conocido también por su famoso libro "Cisnes Negros"). Sinceramente, es un libro denso, (a veces un coñazo) y casi de investigación, pero que aporta un interesante concepto: la antifragilidad. Para situarles, habría que diferenciar cuatro tipo de reacciones al cambio: - Frágiles: aquéllas que se quiebran ante la aparición de elementos estresantes o turbulentos, como el desorden, el caos, la incertidumbre o sencillamente golpes externos que hacen que quiebren. Ya puede ser una colección de copas de cristal, unos hijos sobreprotegidos, una empresa que vive en un nicho económico, territorial o legal que le evita competir, o una sociedad donde el político todo lo quier

  • El problema en la innovación tecnológica, no es el software. Son las personas. Y parece que esto se olvida cuando emprendemos procesos de innovación. Un cambio en una aplicación o sistema de información, puede dejar obsoletas a muchas personas, generando una resistencia que puede ralentizar el proyecto o sencillamente hacerlo fracasar. La tecnología puede ser un catalizador o un desestabilizador en las relaciones humanas. Dependerá de la madurez de la organización para asumir cambios adaptativos. Aunque como me decía un recepcionista en una cadena hotelera que había implantado un nuevo sistema de gestión: “Esto es como las lentejas. O las comes, o las dejas”. Lo patético es que cuando no comprendían alguna operativa, no acudían a un departamento de asistencia técnica,

  • De vuelta tras las breve charla sobre la felicidad en el II encuentro #laREDesunregalo organizado por Juan Merodio, y tras escuchar al propio Juan, a Alicia Senovilla y a Nachi Picas, me asaltó en el avión la gran pregunta que todos nos hacemos: ¿pero dónde se encuentra la Felicidad? Y lo digo porque para unos, son momentos en la vida. Para otros es el camino, donde lo importante es saber disfrutarlo. Otros muchos lo sintetizan en que es una actitud para afrontar los retos que surgen. Pero echaba en falta una concreción y simplificación para poder dar respuesta a esa pregunta que me asaltaba. Y tras muchas vueltas pensando, dije: “¡Por fin! Ahora veo lo que todos quieren decir”. Y ha sido en un esfuerzo de síntesis y de repasar mi propia vida lo que me ha llevado a la conclu

  • Ya son muchos amigos a los que les he recomendado el libro "La semana laboral de 4 horas" de Tim Ferriss como lectura obligada para ser productivo. Si uno se lo toma en serio, posiblemente tenga que formatear el sistema operativo con el que se gestiona y empiece a trabajar de otra manera. Si a ello le unimos un interesante artículo "7 things you need to stop doing to be more productive", y la experiencia acumulada impartiendo cursos, escuchando a los clientes y la propia observación, tal vez podamos dejar una serie de principios y hábitos que nos harían ser más eficientes y ricos en tiempo y calidad de vida. PRINCIPIOS A TENER EN CUENTA  1.- Entre más trabajas, menos efectivo y productivo llegarás a ser, tanto en el corto como en el largo plazo. 2.- La clave del éxito

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