¿El espacio puede cambiar la mente?

¿El espacio puede cambiar la mente?

Hace unos días tuve ocasión de visitar las instalaciones del BBVA, conocidas como “La Vela”. Y me quedé realmente impactado. Ya no solo por la arquitectura y las propias instalaciones, sino por cómo esta arquitectura está cambiando la organización, la forma de pensar, y por tanto de trabajar.

Si tuviera que resumir en una sola frase lo que allí observé, lo podría concretar en: “Eliminación total de la visualización de las jerarquías”. Baste mencionar el caso de quien tan amablemente me invitó. Pues en su momento tenía su gran despacho en Castellana y ahora está en una mesa de trabajo compartiéndola con su equipo y secretaria.

3 maneras de cambiar una cultura empresarial

¿Qué se busca con esto? ¿Qué beneficios tiene? ¿Qué influencia tienen los espacios y su diseño en la forma de pensar?

Antes de nada, me gustaría compartir las tres formas que he podido experimentar a lo largo de estos años, sobre cómo cambiar una cultura y forma de trabajar en una organización:

1.- La primera es a través de charlas, conferencias, sesiones de trabajo, coaching, etc. Es decir, dialogar con el cerebro de los que tienen que cambiar su forma de pensar, para adaptarse al modelo al que se desea interiorizar. Mensajes en cartelerías, bombardeo de dossiers con el eslogan correspondiente o logos en los correos son algunas maneras en las que el Departamento de Comunicación o a veces RRHH, intentan trasladar esa nueva forma de pensar.

2.- Una segunda es saltándose todas las etapas del modelo de Tucker para lograr un equipo de alto rendimiento a través de metodologías “ágiles”, tal y como puede ser SCRUM o cualquier otra que, por medio de nuevas formas de trabajar, reunirse, comunicarse o desarrollar proyectos, van cambiando la forma de pensar de los implicados. Sin duda, esta colaboración hace evolucionar a la organización desde una cultura de “reinos de taifas” a un entorno colaborativo.

3.- Pero la tercera es por medio del diseño del espacio. Según me comentaba mi anfitrión, la arquitectura fue detrás de la cultura que se quería crear. Digamos que fue instrumento de una visión y de una forma de pensar que se quería implantar. Imagínense lo duro que puede ser para un director de departamento que, tras muchos años esperando su despacho como signo de estatus, de repente se ve en una mesa al lado de colaboradores o millenials. Y como ellos muchas empresas como PriceWaterhouseCooper, o el propio referente de Google. En posterior visita a Endesa, pude observar cómo están queriendo crear espacios de co-working internos para que la jerarquía no suponga ninguna barrera.

Endesa

Eliminar todo lo que frene la colaboración

¿Pero qué hay detrás de esta eliminación de los elementos visuales de jerarquía? Estando en un entorno VUCA, la rapidez, la comunicación y la colaboración son elementos fundamentales para poder dar respuesta a la realidad salvajemente cambiante, llámense lanzando nuevos productos o bien nuevas herramientas tecnológicas.

Hoy quien aporta valor es quien toma la batuta de los proyectos. Y de todos es sabido y experimentado, que determinados elementos jerárquicos (despachos, vestimenta, etc.) pueden intimidar la fluidez en la forma de trabajar.

Viene a mi memoria la anécdota que contaba Erich Schmidt, director ejecutivo de Google desde 2001 hasta 2011, en Bloomberg TV donde se encontró a un joven en su despacho. Antes de reaccionar prefirió preguntarle qué hacía allí.

La respuesta fue clara: Nunca está aquí y hacía falta espacio para trabajar”, a lo que él le pregunto: “¿Preguntaste a alguien antes de meterte en mi despacho?”. Y su respuesta fue clara: “Sí, al director del proyecto, y le pareció una gran idea” Y allí se quedó, trabajando con él durante casi un año.

Si el futuro requiere adaptación inmediata, rapidez, agilidad y creatividad debe eliminarse todo aquello que lo frena. Y ya sean unos mensajes, una metodología o un espacio diseñado al respecto, que lo potencien, bienvenido sea.

Ahora bien, como me comentaba mi apreciado anfitrión, cuando abogados de grandes despachos se pasan por allí y ven esa falta de visibilidad jerárquica y de estatus, se sienten descolocados y muestran aversión a esa forma de trabajar. Los pobres… ¡ya les llegará su momento!

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