Una mujer a directivos: “Yo soy el futuro. Ustedes no”

Una mujer a directivos: “Yo soy el futuro. Ustedes no”

En cierta ocasión, en un viaje a Chile, conocí a una consultora de 26 años que vendía servicios de ERP (“Enterprise Resource Planning”, es decir, software de gestión de empresas) a grandes compañías. Pero siempre se encontraba con el mismo problema:

Juan, cada vez que entro en una sala de Directivos, noto que por ser joven y ser mujer, me tienen en baja estima. Y necesito cerca de una hora para demostrarles que como ingeniera y especialista, puedo solucionar sus problemas con herramientas informáticas complejas y sofisticadas. ¿Qué hago?

Tal vez por un sentido agudo de la eficiencia y de tratar a los “machos alfa” en su mismo idioma, se me ocurrió sugerirle lo siguiente:

Preséntate, y pídeles permiso para hacer un ejercicio de “telepatía”, donde tras unos segundos simulando que te concentras, les dices: “Ustedes piensan que por ser joven y ser mujer, no estoy capacitada para darles una solución tecnológica. ¿Me dejan decirle una cosa? YO SOY EL FUTURO. USTEDES NO”.

Evolución de los modelos de organización

¿Demasiado agresivo? A veces nos tenemos que hacer respetar e ir al grano, siendo claros, estableciendo un rapport tal, que tu cliente, proveedor, contrincante o contratante perciba seguridad y hable en su idioma.

Hoy en día es importante borrar prejuicios. Un empleado, una joven o un asociado puede hacernos “salir de la caja” de nuestros paradigmas limitantes.

Es lo que está sucediendo, por ejemplo, con los millennials y sus demandas de realización y estilos de vida. O con los nuevos modelos de organización que han de evolucionar desde la jerarquía unipersonal y castrante a modelos duales donde va cobrando cada vez mayor fuerza los equipos auto-organizados fruto de un liderazgo colectivo.

¿Crees que todavía puedes aprender? ¿Te sigues fijando en el mensajero o en el mensaje?

Finalmente mi amiga consiguió ahorrarse una hora en sus futuras reuniones. Y, por lo que me comentó, generó más respeto y empatía al conectar con el idioma de sus interlocutores.

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