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  • ¿Cuántas veces te interrumpen al día? O mejor dicho, ¿cuántas veces “permites” que te interrumpan al día? ¿Qué sucede cuando estás reunido con un cliente importante? ¿Coges el teléfono o respondes inmediatamente a un email que acaba de entrar? ¿Verdad que no? Sin embargo, si estamos solos, somos capaces de dispersarnos y comportarnos como un “hombre/mujer orquesta” haciendo mil cosas a la vez. Sí, ya sé que algunos seres humanos pueden hacer multitarea. Pero está demostrado que la multitarea baja la eficiencia. Además del agotamiento de cambiar una y otra vez del teléfono al correo, del correo al informe, para luego hacer una llamada que se nos acaba de ocurrir. ¿Es ésta una buena forma de vivir y de trabajar? ¿Acaso no terminas agotado haciendo mil

  • Hace muchos, muchos años, un tipo muy conocido dijo algo así como “es mejor enseñar a pescar que dar el pescado”. Nuestra sociedad actual está muy necesitada de ayuda. Existen unos desequilibrios sociales importantísimos. Lo cual requiere de ayuda y de manera urgente. Sin embargo, y partiendo de que dicha ayuda es necesaria, veo que en muchas ocasiones están actuando más como organización “tirita”, es decir, curando una herida social, que transformando para que esa herida no se vuelva a producir. Aprender a pescar Cuando veo que Fundaciones e instituciones dedican enormes fondos a recordarnos eventos históricos, rememorando batallas o citas poéticas, una grito sale de mi diciendo: “¡Nos estamos hundiendo y estos parecen los violinistas del Titanic!”. ¿Qué

  • Erase una vez un hombre que caminaba por un río y se encontró a un señor sentado con dos cubos. Uno descubierto lleno de cangrejos y otro tapado. Ante esta diferencia le preguntó al señor: “Disculpe, ¿qué lleva en el otro cubo?” Y éste respondió: “Cangrejos”. Esto despertó la curiosidad del hombre, que no pudo dejar de seguir preguntando: “¿Y por qué tapa unos y no los otros?” Su respuesta fue clara: “Porque unos son españoles y los otros no”. Ya la curiosidad se hizo insoportable: “Disculpe de nuevo, y ¿cuál es la diferencia entre unos y otros?". El señor se lo clarificó: “Verá, el cangrejo no español, intenta escapar, escala y cuando llega a la cima, estira una pata para que se le cuelguen los demás y así sacarlos a todos juntos.

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