12 meses = 12 líderes = 12 cambios

12 meses = 12 líderes = 12 cambios

¿Cuánto “victimismo” hay en las organizaciones? Sí, ese sentimiento de que alguien tiene que solucionar el problema que durante años nos sigue afectando. Puede ser:

  • Falta de comunicación entre los departamentos.
  • Procedimientos poco adaptados a la realidad.
  • Reuniones tediosas y poco útiles, etc.

¿Qué pasaría si le damos la vuelta a la tortilla? Es decir, si en vez de “víctimas”, actuamos como líderes, generando cambios que mejoren nuestro ecosistema de trabajo.

De esta forma pasaremos de conversaciones tóxicas a conversaciones constructivas, retadoras y que unirían en lugar de separar.

¿Cómo se puede lograr?

reunión

Una opción interesante pasa por la solución que he implantado en algunas empresas: 12 meses = 12 líderes = 12 cambios”. ¿En qué consiste? Sencillamente en definir entre todos un listado de cambios que el equipo o la empresa necesita hacer.

Eso sí, no empecemos diciendo que hay cambios que no se pueden hacer porque dependen de altas instancias. Lo sé. Lo que pido es buscar todas aquellas áreas que por urgencia, motivación, facilidad, repercusión y estar dentro de nuestro campo de actuación podamos hacer.

Una vez hecho el listado, cada mes uno de los miembros  del equipo le tocará liderar y responsabilizarse de que ese cambio vaya avanzando. Todo ello aparte del día a día. Dentro de la terminología SCRUM, lo llamaríamos el “Sprint” del mes. Y dicha persona haría de Scrum-Master.

Tal vez su ejecución dure más de un mes. No importa. El objetivo es definir un cambio, concretarlo, diseñarlo entre todos, y finalmente nombrar a un impulsor que sea el responsable de llevarlo a cabo.

Y al mes siguiente, otro cambio y otro líder.

¿Qué conseguiremos con esto?

Aplicar una solución de este tipo permite 3 logros importantes:

1.- Eliminar el discurso tóxico donde sólo hay quejas y ninguna propuesta.

2.- Activar la inteligencia colectiva para diseñar pequeños “sprints, o sea cambios en poco tiempo que tengan un efecto real en nuestro día a día.

Me da igual si supone interactuar mejor con un departamento con el que hay fricciones. O distribuir mejor la carga de trabajo para evitar injusticias (que es lo que sucede cuando se da más trabajo a quienes más sacan). O bien mejorar un procedimiento obsoleto que está generando problemas.

3.- Activar un liderazgo alternativo y colectivo. De esta manera, aprenderíamos todos a ser un poco líderes, a responsabilizarnos de una mejora continua y, desde luego, a ser un equipo con retos nuevos y que podría contagiar a otros departamentos.

¿Qué pierdes si lo intentas? ¿Y si no lo pones en práctica?

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