Archive

  • Acabo de terminar una sesión de trabajo en una institución de la cual no me acuerdo de su nombre… Lo importante es lo que he visto y hemos aprendido. Es frecuente encontrarse con organizaciones paralizadas. Están contaminadas de la apatía, la queja y el victimismo. Es terrible intentar cambiar actitudes cuando percibes desánimo,  parálisis emocional y la sensación de que todo lo que se haga no servirá de nada. Lo cierto es que se encuentran con una casta de jefes y superiores que piensan más en la jubilación, en sobrevivir y en continuar hasta ahora (aunque sea mal) que mejorar la situación existente. Entonces, me preguntan, “¿para qué hacer algo, si en esta reunión faltan los que generan el problema?”. Y aquí está el problema. Estamos acostumbrados a que surja un

  • No se pierdan este vídeo que recopila de forma espectacular (tanto por la música, el ritmo, como por la sucesión de cortos de películas que todos conocemos) la evolución del concepto "trabajo". La sensación es de "guau", viene una ola y hay que surfearla. El trabajo ya no es sinónimo de seguridad o estabilidad, sino de reto, aprendizaje, evolución, adaptación y generación de valor. Ya no se trabaja aislado, sino hiperconectado para aprender, proponer o competir. Y si no nos adaptamos, la ola nos engullirá. Además el concepto de EXITO ha evolucionado. Antes era "estabilidad", luego fue "joven y rico" y ahora es "disfrute". Si me permiten, esto supone la "democratización del éxito", pues es posible que nos encontremos a personas que realmente disfrutan de lo que hacen sin

Etiquetas: , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *