Cinco pasos para empezar el cambio

Cinco pasos para empezar el cambio

Si nos atreviéramos a poner una puntuación de uno a diez acerca de la satisfacción en diferentes aspectos de nuestra vida personal (conciliación, pareja, hobbies, paz interior, felicidad, etc.), profesional (futuro, formación, gestión del tiempo, etc.) y empresarial (trabajo en equipo, comunicación, relaciones con jefe, etc.), ¿qué nota le pondríamos a cada uno de ellos?

Seguramente habría muy diferentes puntuaciones. Descubriríamos que unas son causa y otras consecuencias. E incluso que para mantener alta la valoración en alguna de ellas, hay que pagar un precio.

Pero esto nunca lo hacemos. No tenemos tiempo para la persona más importante de este planeta: tu mismo. ¿Qué coste tiene seguir así? ¿Qué ganaríamos o perderíamos si decidiéramos empezar a hacer algunos cambios? ¿Cómo esto le afectaría a los demás? Pero tanto a nivel personal, profesional como empresarial.

Tras llevar a cabo numerosos procesos de cambio en empresas y personas, me atrevo a compartir estos cinco pasos que pueden ayudar a implementar un cambio en sus vidas en cualquier ámbito que lo quieran aplicar. No son nada especiales, o tal vez sí, pues lo único que hacen es aplicar el sentido común, ése que a veces olvidamos porque no tenemos tiempo.

Estos pasos serían:

1.- PARARSE: ¿cuánto tiempo dedicamos a pararnos en el día? ¿No estamos en un “corre corre” que hace que nuestra vida sea algo parecido a la película “Atrapado en el tiempo” en el famoso “Día de la Marmota”? Unas veces nuestra vida es una continua fotocopia del anterior y otras es tan intenso que no tenemos tiempo para parar y hacer una “diálisis emocional”. No hablo de desconexión, que es lo que logramos cuando hacemos otra actividad llámese deporte, ver a los amigos, o hacer algo placentero. No. Hablo de pararse para mirarse en el espejo, para analizar qué hace falta hacer, dejar de hacer o continuar haciendo, si estamos dispersos o focalizados, si hay relaciones personales que arreglar perdonando, siendo perdonados o cerrándolas para siempre.

Tal vez no sepamos hacerlo, tengamos miedo o hayamos visto que no nos haya servido anteriormente. Pero a veces la vida nos para en seco, a pesar de que nos ha estado avisando ¿verdad?

2.- DIAGNOSTICARSE: esto supone medir y analizar. Si trocean su vida en áreas y las puntúan, verán lo equilibrada o desequilibrada que puede estar. Es posible que nos sorprenda cómo hemos puesto nuestra energía en otras cosas o en otras personas, olvidándonos de nosotros mismos. Y cuando vemos la fotografía de nuestra vida ¿cuál es más urgente cambiar? ¿o más importante? ¿o más fácil? ¿o la que puede modificar más al resto? Y me refiero tanto en lo personal como en lo profesional o empresarial. En éste área, reconocer más el trabajo de los demás puede hacer generar un mayor clima en la empresa y esto repercutir en la comunicación, organización y hasta en la gestión de conflictos. ¿Por dónde empezamos a cambiar? ¿Podemos ser el Director y Guionista de la película de nuestra vida?

3.- PENSAR: “no te comas el coco” fue una de las frases que más me decían en mi adolescencia. Lo siento, no podía evitarlo. Quería comprender qué estaba sucediendo a mi alrededor, cómo me hacía sentir, cómo yo reaccionaba, cómo de esclavo era de ciertas reacciones, en fin, necesitaba comprender por qué no era feliz.

El objetivo de “comerse el coco” es llegar a no comérselo, pero por la comprensión de los procesos que nos suceden. Si ustedes manejan un ordenador, esto es algo muy sencillo, pero detrás de ello hay una gran complejidad. Los grandes maestros muestran sus enseñanzas con una parábola, un cuento o una frase. Pero han llegado a ella tras indagar en los misterios de la vida. ¿Podemos ser nuestros propios maestros llegando a nuestras propias conclusiones, que por cierto, pueden cambiar mañana si vemos que estábamos equivocados? Y a medida que lo hagamos, la vida será más sencilla. Sabremos apartar a personas tóxicas, decir no, centrarnos en lo que nos hace felices y en quienes nos hacen crecer, hacer el trabajo de forma que estemos satisfechos y tomar las decisiones con la inteligencia emocional que hemos activado. Pensar es complicarse para simplificar.

4.- DISEÑAR ACCIONES: siempre andamos buscando consejos. Buscamos fuera lo que tenemos dentro. Las respuestas ya están escritas, tenemos toda la información para poder encontrar lo que realmente, realmente, realmente… ¡queremos hacer! Tal vez no sean fáciles, o posiblemente no sea el momento. Pero es bueno saber qué queremos o necesitamos hacer. ¿Cómo podría aumentar la puntuación en cada área de mi vida? Y para ello habrán acciones que llevar a cabo, o aceptar situaciones que no podemos cambiar. Acción o adaptación. Así es la vida.

5.- HACERLAS: ¿Y de qué sirve todo esto si no pasamos a la acción? ¿Qué haríamos si nos quedaran dos años de vida? ¿No merecería ir avanzando para aumentar nuestra satisfacción en el trabajo, en el desempeño de nuestra labor profesional o en nuestra propia vida personal? Y para ello hay que buscar estímulos o acompañantes. Me da igual si es un coach, un amigo pesado que te quiere y te sacude para que despiertes, o todo un entorno al que has compartido tu plan de cambio. Es tu vida. Sólo la vives tú. No vale justificarse, echarle la culpa a otros o al entorno. Al final te acuestas y te despiertas contigo mismo. Y tu trabajo o tu vida personal puedes vivirla desde el cambio y la adaptación o desde la queja continua.

Podrás tener razón en todas tus justificaciones cuando lo haces ante los demás, pero cuando te quedas solo, solamente estás tu y el espejo que refleja lo que eres, lo que haces y lo que sientes.

¿Cuándo empiezas?

Coments 2

  • Lara

    22/1/2013 Responder

    Tan sencillo, tan complicado y tan verdadero.

  • Juan Ferrer

    22/1/2013 Responder

    Cierto, pero si no lo hacemos, nos estaremos perdiendo VIVIR y evolucionar!

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