Del Bosque: una leccion al complejo de los nuevos jefes

Del Bosque: una leccion al complejo de los nuevos jefes

¿Qué es lo que suele hacer un nuevo jefe cuando llega al nuevo puesto?

Caben tres opciones:

1.- Llegar arrasando con nuevas ideas sin consultar previamente. Su objetivo es impresionar a base, muchas veces, de “paridas” que nada van a cambiar. Es el típico intento de hacerse valer ante quien le ha fichado a traves de cambios que son sólo superficiales o que el tiempo demostrará que no tienen ningún valor. Pero ahí llega nuestro “nuevo conquistador” arrasando cual elefante en una cacharrería.

2.- Cargarse todo lo anterior, como muestra de un gran complejo. Simplemente porque llega nuevo, tiene que destruir lo hecho por el anterior, sin valorar el proyecto. Es la cultura de desmerecer lo que se ha venido haciendo simplemente porque sí. El argumento a veces es que es de otro partido político, era un rival, “es que no tenía ni idea”, etc. ¿Saben cuánto dinero se derrocha y el efecto demoledor que se genera en la gente que ha venido trabajando cuando un jefecillo nuevo llega y tira todo lo anterior? ¿Es esa la gran aportación al cambio? No digo que quien llega tenga buenas ideas, pero sí creo que el destruir porque era de otra etapa, poco vende a quien llega nuevo.

3.- Indagar antes de hacer cualquier cambio, reconocer el trabajo hecho y ponerse a trabajar por mejorarlo. ¿Difícil? ¿Increíble? Observemos el recuerdo de cómo Del Bosque compartió el Premio Príncipe de Asturias con Luis Aragonés.

Si algo me impactó de aquello, fue la grandeza, la generosidad y la honradez de un hombre como Vicente del Bosque, quien pudiendo colgarse todas las medallas, decide en público reconocer el trabajo de Luis Aragonés, el anterior entrenador. Y lo que merece ya el cielo para este hombre, es que su antecesor había sido crítico con él. Digamos que el mundo al revés: a pesar de atacarle públicamente, Vicente le reconoce también públicamente su trabajo, el cual mantuvo (sí, sí, mantuvo) e incluso mejoró. ¿Se puede ser más grande?

En resumen, que ese nuevo jefe no sea tan acomplejado, que su valor no estribe en desacreditar y destruir todo lo anterior. Tal vez se hiciera mal, y hasta muy mal, pero me refiero aquí a analizar primero si tiene algún valor. Si no, pues a cambiarlo, pero si lo tiene, reconocerlo demuestra también grandeza y liderazgo.

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