GERARDO MORALES / EL RETO DEL CRECIMIENTO EN CANARIAS

GERARDO MORALES / EL RETO DEL CRECIMIENTO EN CANARIAS

ADN-Gerardo alarg

Dentro de las ponencias que tuvieron lugar el pasado 26 de noviembre del 2009 enmarcada en el encuentro ADN (Aprendamos De Nosotros) – Conferencias, tuvimos el lujo de contar con Gerardo Morales (ingeniero industrial dedicado los últimos 7 años a la promoción de empresas globales de alta tecnología y fundador de la organización de latinos en Silicon Valley (www.latipnet.org)) socio director de Inis Consulting, para hablarnos del “RETO DEL CRECIMIENTO EN CANARIAS”.

A continuación les presentamos un resumen de la ponencia, pudiendo ver el vídeo o descargar los artículos publicados del acto.

“EL RETO DEL CRECIMIENTO EN CANARIAS”

Vivimos en una Sociedad cada vez más conectada, plural y diversa, donde el liderazgo surge de la “tribu”: de esas personas que comparten una misma idea y pasión y, a través del talento, crean, conversan, reflexionan, innovan, divulgan, re-mezclan, comparten y actúan.

Para ello necesitamos compartir una visión, ¿qué somos? ¿como nos ve el mundo? ¿qué significa Canarias en el mundo? ¿qué quiere significar?

Nuestra principal debilidad como región en un contexto de competencia global es que no tenemos una respuesta colectiva para estas preguntas. Es esencial y urgente definir, entre todos, una visión compartida y unas líneas de acción a largo plazo en relación al futuro de Canarias, a cómo queremos crecer en los próximos años.

Y la primera pregunta a hacernos cuando nos planteamos como evolucionar, hacia donde crecer, es ¿en que es competitiva Canarias? ¿qué le ha dicho el mundo a Canarias que quiere comprarle?. Hagamos mentalmente un círculo alrededor del mapa de Canarias y pensemos a través de qué vías entra dinero a ese círculo.

  • ¿Somos competitivos en turismo y servicios asociados? Para entendernos mejor, simplifiquemos el concepto de competitividad a lo que los mercados estén dispuestos a comprar ya sea un producto o servicio, y que nos perdonen los economistas. La respuesta es “SÍ”. Muchos millones de personas siguen “comprando” Canarias como su destino vacacional en un proceso de decisión libre y soberano y en condiciones de mercado, sin subvenciones.
  • ¿Somos competitivos en agricultura? Definitivamente “NO”. Salvando casos puntuales en determinados cultivos, a nivel macro nuestra agricultura está a la altura de lo que demandan los mercados al precio que lo demandan los mercados, sólo porque está subvencionada con decenas de millones de euros todos los años que pagamos todos.
  • ¿Somos competitivos en industria? Tenemos una industria que ha evolucionado y se ha profesionalizado mucho en los últimos años, incorporando procesos de innovación y mejora de competitividad. Pero en la simplificación que hicimos del círculo alrededor del mapa de Canarias, la industria de las islas no vende fuera de nuestro mercado en términos generales, no en cantidades significativas macroeconómicamente hablando. Es por tanto una industria auxiliar de la economía regional.

Es decir, salvando la contribución de las Administración, el único dinero que llega a Canarias en régimen competitivo es el que traen los turistas. Todo un descubrimiento… ¡Vivimos del turismo!

Estamos perdiendo competitividad como destino y necesitamos diversificar nuestro modelo.

Diversificar sí, por supuesto, pero con los pies en la tierra. Somos turismo, vendemos turismo, lo único que el mundo ha dicho que quiere comprar de Canarias por ahora es turismo, y aun así estamos dejando que se consuma por viejo un modelo de oferta que sigue sin entender, a pesar de la crisis actual,  el alcance estructural de la necesidad de adaptarse a la nueva demanda global del sector. La primera medida de diversificación es por tanto reinventar el modelo turístico, hacerlo más intensivo en conocimiento (de todo tipo).

  • Reinventemos como destino. Corremos el riesgo de consolidar sin darnos cuenta, una imagen de destino “obsoleto”, masificado, sin cuidado medioambiental, falto de cultura propia y con un reducidísimo nivel de conocimiento de los turistas del contraste que ofrecen las islas. Hay que recuperar, potenciar y poner en valor los recursos que nos identifican y nos hacen diferentes, especialmente los naturales (e.g., playas, biodiversidad, barrancos, flora y fauna, paisajes, Parques Nacionales, Reservas de la Biosfera y elevado porcentaje del territorio protegido), históricos (e.g., cultura aborigen, Colón) y de cultura viva (e.g. Carnaval, tradiciones, folklore, fiestas populares así como manifestaciones culturales y artísticas en general). Esto supone un elevado potencial de desarrollo de la oferta de ocio.
  • Lideremos la transformación mundial del nuevo turismo. El modelo de explotación turística de los últimos 50 años ha entrado en declive en todo el mundo en los últimos diez, con una pérdida progresiva de competitividad traducida en la caída progresiva de rentabilidad que se ha exacerbado por la crisis global de 2008. En un momento en que la dependencia económica, social y estratégica de la economía de Canarias respecto al turismo es máxima, esto hay que aprovecharlo como una oportunidad y no como una debilidad. Reinventar el destino pasa por reinventar también la estructura de gestión de éste, teniendo en cuenta que son las diferentes empresas (alojamiento, restauración, ocio, etc.) y las relaciones entre ellas, la que definen la propia existencia del producto turístico y, por consiguiente, la capacidad de innovación y competitividad de destino Islas Canarias. Cada vez más, los destinos son redes y es preciso reorientar y potenciar la forma a través de la cual se relacionan y conectan ahora mismo los agentes, sean personas, empresas, o  instituciones. Podemos y debemos convertir a las Islas Canarias en el laboratorio mundial de innovación en gestión para la transformación turística y posicionar así a las islas como la región que lidera globalmente las tendencias organizativas necesarias para ser competitivos y sostenibles en el nuevo escenario turístico y las exporta a otros destinos. Esta es una medida irrenunciable para lograr la renovación y transformación del destino turístico Islas Canarias hacia un modelo más competitivo basado en el conocimiento.

¿Viviremos solo del turismo?

  • Reorientemos la función productiva de la agricultura: En Canarias existe una excesiva especialización del suelo agrícola en unos pocos cultivos de exportación deficitarios que son los que consumen la mayoría de subsidios y recursos de nuestra política agraria. Partiendo de la base de que el sector necesita ser subsidiado para su supervivencia (la agricultura en general no es rentable en los países del conocido como “primer mundo”) es urgente reflexionar sin posturas preconcebidas sobre el desequilibrio descomunal de recursos públicos que dedicamos a estos cultivos de exportación frente a la desatención de la agricultura tradicional de medianías.
  • Agricultura: Entendemos que la principal función productiva que deberíamos dar a nuestra agricultura sería la de potenciar la sinergia con el turismo, la de salvaguardar nuestros valores paisajísticos y etnográficos. Canarias no es Centroeuropa ni Andalucía. Entendemos que en Canarias hay que revisar los criterios con que se reparten los recursos públicos y subsidios agrícolas y distribuirlos con criterios más orientados al mantenimiento de nuestro campo, que al volumen de producción. No quiero decir con esto que no se siga apostando y primando la innovación, la tecnificación y el incremento de valor añadido en la producción agrícola o por la exploración de nuevos nichos de competitividad como la agricultura ecológica. Sencillamente que desde una reflexión nada romántica y de pura macroeconomía, entiendo que contribuye más a crear riqueza sostenida en Canarias “la conservación y embellecimiento de la superficie agrícola” que “la producción agrícola en si misma”. Entendemos que deberían encontrarse las fórmulas con Europa para reorientar los recursos públicos y subsidios agrícolas y de forma incremental dedicarlos a la puesta en valor de la profesión de agricultor-emprendedor. Los agricultores deberían ser considerados agentes de embellecimiento, mantenedores del paisaje y de valores etnográficos y ser remunerados por ello en régimen competitivo y con reglas que imiten en lo posible las reglas de mercado y que fomenten la innovación y la emprendeduría en el sector.
  • Industria: Modernicemos la estrategia de nuestra industria. Es necesario contribuir a que el sector industrial que ya existe en Canarias sea más eficiente, innovador y competitivo así como protegerlo para equilibrar las deseconomías de escala que tenemos por ser un territorio insular y alejado. Sin embargo esta protección debería revisarse y repensarse en aquellas actividades que supongan un impacto negativo sustancial ya sea en nuestro paisaje, en nuestros recursos naturales o en cualquier aspecto que afecte negativamente a la actividad turística.  Debemos ser conscientes de que apostar por una industria de abastecimiento regional no es una estrategia real de diversificación, sino poner un vagón más a la locomotora del turismo.

La verdadera contribución a la diversificación supone crear una industria de exportación que equilibre nuestra balanza comercial, producir localmente bienes de muy alto valor añadido, que no dependan de materias primas no existentes en Canarias y que sea no sólo respetuosa sino sinérgica con el turismo.

Para crear una industria de estas características que nos permita competir globalmente es esencial lograr polos de especialización-excelencia industrial y esto requiere concentrar recursos públicos y focalizarlos en el desarrollo de una política industrial en torno a no más de 2 áreas científico-tecnológicas de las ya existentes en Canarias (El Instituto Astrofísica de Canarias en La Palma y Tenerife es la mayor instalación de su tipo. Por otro lado, actualmente está en construcción en Gran Canaria el PLOCAN, la mayor plataforma oceanográfica off-shore de uso científico y observación marina del mundo) y en las que podemos aportar ventajas competitivas sostenibles como territorio: el mar (algún subsector relacionado con tecnología marina) y el cielo (algún subsector relacionado con óptica y astrofísica).

Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de exigir la valentía y el liderazgo político para cambiar la cultura de igualitarismo y la universalidad en el reparto de recursos y en el diseño de políticas de I+D y hacer entender que especialmente en I+D, lo conveniente y de interés general para cualquier región es especializarse y lograr ser competitivos a nivel mundial en algún sector tecnológico-industrial que arrastre y oriente al resto de recursos de I+D existentes con criterios de competitividad y enfoque a mercado y no con criterios de subsidiariedad.

En definitiva y como conclusión, nada va a cambiar, nada va a pasar si cada uno de nosotros, si TU,  no tomas la iniciativa, si no asumes responsabilidad en que la transformación suceda.

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